Con la invitación del Papa Francisco, "Caminemos juntos en la esperanza", hemos iniciado el tiempo de Cuaresma con la Liturgia de la imposición de la ceniza, un signo de humildad y renovación espiritual que marca el comienzo de este tiempo.
Como familia Albertiana, nos adentramos en este camino cuaresmal con humildad y reflexión, comprendiendo que la ceniza es un signo profundo de nuestra fragilidad y de la necesidad de conversión. Nos recuerda que somos polvo y al polvo volveremos, pero también que la gracia de Dios nos renueva y nos impulsa a transformar nuestra vida.
Vivamos esta Cuaresma como un tiempo de gracia, un camino de renovación interior y de encuentro auténtico con Dios, con nosotros mismos y con los demás. Que la oración, el ayuno y la caridad sean luces que nos guíen en este peregrinaje hacia la Pascua, fortaleciendo nuestra fe y nuestro compromiso cristiano.
Deseamos que este tiempo litúrgico nos lleve a recordar siempre, que la verdadera conversión nace del corazón y se traduce en acciones concretas de amor y solidaridad.
"Que esta ceniza en vuestra frente sea signo de humildad, conversión y esperanza en el amor infinito de Dios."
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